sábado, 15 de marzo de 2008

El baúl de don Benito



Al pueblo pan y circo…

Empecemos con el Museo Nómada, gratis, pero de dónde si se paga con nuestros impuestos, pues, sabemos, de antemano, que si fue financiado por una fundación, vemos de donde provienen los recursos. En nuestro país, al momento en que se establece una fundación y, en determinado tiempo, no recauda suficiente para su mantenimiento, el gobierno federal o estatal, financia sus actividades, pues son libres de impuesto. Así que si disfrutaron el museo, ¡qué bien!, así cuando vean su recibo de nómina podrán constatar de que pagaron, no sólo su entrada, sino todo el museo.

Pero vamos al punto. ¿Playas artificiales? Y ahora son diez. En estas fechas (de Semana Santa, que son vacaciones para gran parte de la población) el gobierno del DF se congratuló en hacer su propia playa en la capital, pues (sin importar cuánto cuesta) se edificaron diez en distintos puntos de la ciudad, para que los capitalinos, cansados del estrés y de la contaminación, y con recursos que apenas pueden sobrevivir, se gocen como si estuvieran en Acapulco (balneario de por sí chilango)

Ah, pero en esta ocasión, anunció el director de Servicios Urbanos del Distrito Federal, José Luis Terán, el agua empleada será tratada con químicos especiales para purificar el líquido. Se ve que nuestras autoridades van aprendiendo de sus errores, puesto que el año pasado, los asistentes tuvieron que nadar en una sopa primordial de mugre, sudor, residuos fecales y otros fluidos corporales no muy recomendables para la precaria salud de los capitalinos.

Ahora bien, tanto como playas, se cree en países como Francia y Japón, donde se tomaron la molestia de ir a las costas cercanas y hacerse de arena para formar las artificiales en las ciudades. En México, como somos más prácticos (y hay que ahorrar recursos [sic]) nuestras autoridades se dieron a la tarea de mandar pintar aserrín y mezclarlo con arena para dar forma a nuestras paradisíacas playas capitalinas.

Por otro lado, se prevé que con la puesta en marcha de las diez playas, se reduzca el tiempo de espera y se aumente el de permanencia, pues había quien soportaba hasta tres horas para asolearse en su pequeño paraíso citadino durante no más de hora y media. Un excesivo costo de tiempo y de energía para unos breves instantes de dicha.

¿Cuánto costó el Acapulco capitalino? No es un dato relevante, para qué preocuparnos por eso, lo importante es bañarnos y disfrutar de las vacaciones si no pudimos salir, (cuidando de mantener la boca cerrada mientras se zambulle uno en las aguas de las albercas o bien, tomar un purgante después de haber entrado, por si acaso). Claro también hay que olvidarnos de que en la ciudad de México no hay problemas con las vialidades, obras de mantenimiento de drenaje profundo, transporte, limpieza de la ciudad, escasez de agua [¡¡¡sic!!! ], soluciones para reducir la contaminación, etc. Pero para qué, eso no importa, lo que es mejor es ir con la familia a asolearse a una playa que el gobierno nos puso (pagada con nuestros impuestos)

Bien dicen que al pueblo pan y circo, aunque en esta ocasión haya más circo para que no se den cuenta que no tienen pan.

¡Felices vacaciones! Atte. Don Benito

NOTA: ESTE BLOG NO SE HACE RESPONSABLE POR LAS OPINIONES EXPRESADAS EN ESTE ARTÍCULO.

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