sábado, 17 de mayo de 2008

Un griego perdido en...



Por qué la gente es así...

Estuve unos días en la ciudad de Colima, en el estado del mismo nombre. Es una ciudad pequeña que va creciendo, y claro, con ese crecimiento empieza haber más tráfico, ¡y más calor! Pero ése no es el punto, lo que quiero hablar es que, aunque exista ya la cultura del Uno a Uno, es decir, en el cruce de calles, primero va un carro y luego el otro, no existe la cultura de otras reglas de tránsito; resulta que iba en el auto de un amigo en el carril izquierdo del tercer anillo periférico de la ciudad, y puso la direccional para pasar al carril derecho, y una vieja, me escuche muy despectivo, pero, ahora sí, se cumple la regla, una mujer acelero más, aún así, cuando también yo, con la mano, le pedí el permiso para que nos dejara pasar al carril derecho. Me enojó el hecho de que a la señora le valió la direccional y mi mano, y aceleró más para ella pasar primero. No se dejaron a lado mis emociones y le grité: ¡Gracias! Y ella, ya molesta por mi reacción contestó: ¡de nada!

No se trata de gritarse y mentársela, no, se trata de RESPETO, ésa es la palabra, pues si una persona pone su direccional (que ya es un logro ponerla, pues la gran mayoría da la vuelta sin la direccional) hay que saber respetar. Esa situación es personal, porque las autoridades podrán decirle a uno en las clases de manejo para la licencia, pero en uno está en querer seguir.

Se evitarían muchos accidentes si respetáramos las señales, por eso, tenemos que entrar en conciencia por el bien de uno y de los demás, y que no se convierta en un reto NO dejar pasar a la persona que pone una direccional, porque el foquito amarillo que parpadea es señal de dar la vuelta en la dirección que pide. Por favor, hay ser buenos ciudadanos porque ¿ése es el ejemplo que le ponen a sus hijos?

1 comentario:

Anónimo dijo...

!Ahhhhh¡ Cultura vial, gandallez en toda su extensión, siempre queriendo ser el primero en avanzar cinco centímetros con tal de que el que viene a mi lado no los recorra antes, y para colmo, si toca el rojo cuando se va a avanzar, y cómo para no dar que decir, hay que pasárselo aunque quede uno a media calle y provoque un tapón del que no nos vamos a liberar fácilmente.

Como ayer, en una colonia, en un municipio del estado de México, de cuyo nombre no quiero acordarme; a nuestras queridas autoridades se les ocurrió festejar a las madrecitas (dos semanas después) en una casa particular, con un gran jardín, y dejaron todos los coches estacionados en la calle, que apenas da para los dos sentidos, dejándo uno habilitado para todo el tráfico; 40 minutos para recorrer 70 metros... cultura vial, respeto a los derechos del prójimo, preocupación por el bienestar de las familias, ceder el paso, uno a uno, poner direccionales, respetar el espacio para los discapacitados, hacer caso a los señalamientos y semáforos... no, si bien dicen, que como México no hay dos.

En el ejercicio de una adecuada cultura vial, no hay como tener desarrollado el sentido común; pero como decía mi buen amigo, el doctor Sanabria (+), el sentido común, es el menos común de los sentidos ...

Adso de Melk